Desde luego, ver para creer. Esto empieza a ser u clásico de la noche madrileña. Un sátiro abalanzándose sobre la -ejem- ingenua doncella. Lo peor es que como en el cuento será Caperucita quien se coma al lobo. No van a quedar de él ni las orejitas cuando vaya a embarcar hacia las tierras de los cuentos. Mientras, el resto observamos la fotonovela agarrados a un gin-tonic o, quien sabe, a un vermut rojo con hielo.
1 comentarios:
Desde luego, ver para creer. Esto empieza a ser u clásico de la noche madrileña. Un sátiro abalanzándose sobre la -ejem- ingenua doncella. Lo peor es que como en el cuento será Caperucita quien se coma al lobo. No van a quedar de él ni las orejitas cuando vaya a embarcar hacia las tierras de los cuentos. Mientras, el resto observamos la fotonovela agarrados a un gin-tonic o, quien sabe, a un vermut rojo con hielo.
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