Invasores
Casi parecía que no había pasado el tiempo, reencuentro que fue la siguiente frase tras un punto y seguido. La isla mayor nunca estuvo lejos, solo fue un espejismo.
El sábado por unas horas estuvo reunido el grupo de luchadores que años atrás vencían las largas noches madrileñas con ganas y copas. El arma fue acompaña de coca-cola y hielo, como siempre, hielo que no enfrió las ganas ni las lenguas, nada que contar y todo por decir. Hombres en su hábitat, la noche.
Fui espectadora de ese momento y aún trato de comprender como su amistad lo puede todo.
Bienvenidos!!!!

1 comentarios:
La calidad personal del encuentro disculpaba todo esfuerzo como se ha visto:
-Cass con su ... que no cesa ni con antiestamínicos,
-Ce con su dolor de muelas a medio aliviar;
-Cris y ro...., llegados desde tan lejos y con estacionamiento por suerte misericorde de San Trafico de la Capi;
Alex y Cha llegados a la de tres...,
y un servidor que cogió un refriado que el domingo me arrastraba como el troley que llevaba.
Nuestra salud quemada y tan discolos de cualquier recomendación médica que nos vedan las empresas de mailins dedicadas a captar clientela a médicos, y nosotros felices porque no respetamos, esa noche, una vez más, ningún principio activo ni prescripción contraria a nuestra santa voluntad aún en contra de los invasores.
Otro mandamiento como la noche obliga (que diría Glez)
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