jueves, noviembre 11, 2010

Presupuestando

Todos los años por octubre - noviembre me transformo en una pitonisa que tiene que adivinar con su bola de cristal (un pequeño ordenador y la conexión más lenta del planeta) cómo cerraremos el año y cómo será el año siguiente. No para mi ni para mis amigos, para mi empresa, esa donde dejo el 80% de mi tiempo (despierta) cada semana y me ingresa cada 28 eso que llaman sueldo mensual aunque solo dure las tres cuartas partes.
Lo complicado no es inventarse, profesionalmente es "estimar", los ingresos esperados y los beneficios netos que esto supondrá, es satisfacer a todos, porque es necesario dar esa cifra mágica que haga a todos feliz o al menos les deje conformes, demostrando que es posible crecer pase lo que pase, que el esfuerzo que vamos a realizar (esto son los gasto en personal, en este entorno no se mira otra cosa) compensan y recompensan, que somos capaces de invertir su dinero asegurando una rentabilidad que ya quisiera el mejor fondo del mercado, y hablo de fondos de antes de la crisis, y sin riesgo, solo el nuestro personal. Y además tiene que ser posbible cumplirlo, alcanzable (otra preciosa palabra).
Estos días me agoto, ver el futuro -sin tomar la especia- y además conseguir la satisfacción global es un trabajo muy duro, mientras yo solo pienso en soñar porque así estaría durmiendo.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio